Para todos nosotros que somos venezolanos, la creencia en general es que Caldera no servía, después que Carlos Andrés no sirvió y el que se encuentra ahora tampoco sirvió ni servirá para nada, por eso estoy comenzando a sospechar en que el problema no está en lo borracho que fue Lusinchi o en lo gangster que pudo ser Carlos Andrés, el problema está en nosotros definitivamente, nosotros como pueblo, como principal materia prima de un país, porque pertenezco a un país en donde la moneda principal es la viveza.
Pertenezco a un país donde hacerse rico de la noche a la mañana es una virtud más que formar a una familia con principios y valores a largo plazo; pertenezco a un país donde los directores y empleados de hospitales se convierten en empresas de suministros de material clínico porque desvalijan todo lo que tiene el hospital. Pertenezco a un país donde es un triunfo conectarse a la señal de cable y electricidad sin pagar un centavo.
Pertenezco a un país donde la gente inventa a la hora de llenar las declaraciones de impuesto para no pagar nada o pagar muy poco, donde la impunidad es un hábito, en donde los directivos de las empresas no generan ningún capital humano ni invierten en la ecología.
Pertenezco a un país, donde las personas tiran la basura a la calle y luego le reclaman al Estado porque no limpian las alcantarillas y cañadas; a un país donde no existe la cultura a la lectura, pertenezco a un país donde no tiene conciencia ni memoria política y que en lo económico se lo dejamos al Estado mientras nos gastamos nuestros ingresos en carreras de caballos, juegos de pelota, cerveza y whisky del bueno, terminales de lotería y por supuesto la esperanza de ganarnos el Kino.
Pertenezco a un país donde nuestros diputados trabajan poco y cobran todo los días del año, a un país, donde puede subirse al sistema público de transporte una de persona de edad avanzada o una mujer con un niño en los brazos y nos hacemos el pendejo para no darle el puesto.
A un país donde el derecho del paso es del automóvil y no del peatón, pertenezco a un país donde la licencia de conducir, certificado médico, pasaporte se compra sin hacer examen, un país donde la gente está llena de faltas y disfrutan criticando al máximo a sus gobernantes y políticos y mientras más le digo ladrones a los chavistas mejor me siento como persona a pesar que compro películas y programas de ordenadores piratas, mientras más le digo improperios a la oposición mejor me siento como venezolano a pesar que no le di de comer a un niño desamparado o engordar un presupuesto para meterme unos cobres con el Gobierno.
Un país donde un par de señoras pueden recorrer todo un supermercado, y, mientras compran, hablar pestes de la moral del gobierno y del incumplimiento de las leyes, y de lo terrible de tales o cuales medidas, pero después, a pesar de que su carrito tiene 27 artículos, se hacen las pendejas y disimuladamente se meten en la cola que es “para un máximo de 10 artículos”, y si uno osa reclamarles o quejarse ante el gerente, uno es el que queda ante ellas, y ante los demás, como un pajuo y un soplón, sólo por intentar hacer cumplir una norma tan sencilla
Ya basta… señores por favor ya basta, tenemos mucha materia prima buena pero nos falta mucho para ser los hombres y mujeres que este país necesita, porque estos defectos, esa sagacidad congénita, esa deshonestidad, esa falta de calidad humana, más que Chávez y su Revolución es lo que nos tiene realmente jodidos en Venezuela, pues lo siento mucho porque aunque Chávez hubiese renunciado o lo hubiésemos sacado sin duda alguna el próximo que lo sucede va a trabajar con la misma materia prima defectuosa, lamentablemente no tengo ninguna garantía de que alguien que lo vaya a hacer mejor que él porque en vez de tomar nuestros destinos en nuestra manos, como unos verdaderos pendejos estamos esperando a que alguien que nos señale el camino destinado.
Tenemos que radicar primero los vicios que tenemos como pueblo y después cambiar nosotros como venezolanos, por eso, entonces nadie servirá, es que acaso necesitamos a un dictador para que nos obligue a respetar las leyes y hacer lo que debemos como un pueblo que hace a la Nación, aquí falta señores algo más inteligente que los cacerolazos, paros, guarimbas, marchas quema de cauchos y basura.
Mientras, seguiremos condenados igualmente estancados y jodidos y no importa para donde te vayas donde quieras que vayas llevaras a Venezuela, dentro de ti, es que sino cambias tu forma de pensar estés donde estés viviremos siempre jodidos porque es muy sabroso ser venezolano y vivir a la venezolana, pero cuando esa venezolanidad empieza a hacerle daño a nuestras posibilidades de desarrollo como Nación ahí la cosa cambia, ¡siempre le damos al débil o desvalido por lástima! porque nos sentimos igualmente de pequeños que ellos, tenemos que reflejarnos en los triunfos de otros porque los nuestros son muy escasos, admiramos e imitamos la mediocridad mediante las bajezas de los programas de televisión e imitadores de las telenovelas, películas de sexo, violencia y noticieros, en la industria de la disculpa y la estupidez, no nos damos cuenta que en vez de buscar nuevos mercados y apoyar el nuestro con todos los regalos que Dios nos ha dado, nos vamos a quedar sin darle con que comer a nuestros hijos, pero somos un pueblo de malas copias que no creamos nada original, fijémonos como vendemos Petróleo e importamos toda lo necesario que de él se saca para vivir, pero que viva, viva la Soberanía hombres y jodidos todos pero muy soberanos nosotros y francamente después de todo he pensado en buscar al responsable de todo esto, no para castigarlo sino para exigirle que mejore su comportamiento y estoy muy seguro que lo voy a conseguir, cuando me vea en el espejo y ahí estará no necesito buscarlo en otro lado y le voy a exigir, suplicar que me ayude a hacer una Venezuela mejor… dejemos de ser una sarta de pendejos…
Gervis Medina / @gervisdmedina
No hay comentarios:
Publicar un comentario